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EL CUARTO CAMINO DE GURDJIEFF - BENNETT (INVITACION)

EL CUARTO CAMINO DE GURDJIEFF-BENNETT  

       El verdadero trabajo interno surje cuando un hombre empieza a observarse.

                                      

La existencia está esperando. Cuando vé que estás trabajando por tu cuenta, no interfiere, ella espera. Puede esperar infinitamente pórque la existencia no tiene prisa. Es eterna. En el momento que dejas de estar tú sólo , en el momento en el que te abandonas, en el momento en el que desapareces, la existencia entera corre hacia ti, entra en ti. Y por primera vez empieza a ocurrir algo. Hay un despertar...

Bienvenidos y pueden unirse para ser parte activa de este Grupo.

  1 DE SEP. DEL 2010 DAN INICIO LOS EXPERIMENTOS DE DIVERSAS INTENSIDADES; SOLICITA SER TOMADO EN CUENTA  (23 DE AGOSTO - 73 INSCRITOS Y 36 SOLICITUDES) SI HAY AMISTADES QUE DESEEN INSCRIBIRSE, PUES ANÍMALOS A QUE LO HAGAN, PARA VER LA POSIBILIDAD DE INTEGRARLOS EN LOS EXPERIMENTOS !!!    LEER REPORTES DE EXPERIENCIAS DEL SEMINARIO EN: "GENERALES" "MI EXPERIENCIA EN EL SEMINARIO"

http://www.gabitogrupos.com/ELCUARTOCAMINODEGURDJIEFFBENNETT/

FUNDACION GURDJIEFF BENNETT

Debido al cierre de los grupos msn, nos hemos trasladado a Ning,
este es el enlace

http://fundacion- -gurdjieff- -bennett. ning.com/

Si deseas acercarte a las Ideas del Cuarto Camino
Te esperamos

 

 

 

LA PRIMERA INICIACIÓN- JEANNE DE SALZMANN

 

LA PRIMERA INICIACIÓN- JEANNE DE SALZMANN

Ustedes verán que en la vida reciben exactamente lo que pusieron en

ella. Su vida es un espejo de lo que ustedes son, es su propia

imagen.

Ustedes son pasivos, ciegos y demandantes. Ustedes toman todo,

aceptan

todo, sin ningún sentimiento de endeudamiento. Su actitud hacia el

mundo y hacia la vida, es la actitud de alguien que tiene el derecho

de demandar y de tomar. De uno que no necesita pagarlo o ganarlo.

¡Creen que todas las cosas son debidas a ustedes, sólo porque son

suyas! Todas sus cegueras están ahí. Pero esto no captura su

atención.

Y es lo que siempre separa, en ustedes, un mundo del otro.

 

Ustedes no tienen una medida para medirse a ustedes

mismos. Viven sólo entre: "Yo quiero esto" y "Yo no quiero aquello".

Lo cual significa, que sólo tienen apreciación por ustedes mismos. No

permiten que nada esté arriba de ustedes, quizás teórica y

lógicamente, pero no en la realidad. Éste es el por qué ustedes

siempre están demandando, y permanecen pensando que todo debe ser

barato, y que pueden permitirse pagar por cualquier cosa que quieran.

No reconocen nada superior a ustedes mismos, ni fuera de ustedes

mismos, ni dentro de ustedes mismos. Éste es el por qué, lo repito,

ustedes no tienen una medida y viven sólo para satisfacer sus propios

antojos

 

 

¡Sí, su apreciación de ustedes mismos los mantiene ciegos! Este es el

mayor obstáculo hacia una nueva vida. Uno tiene que ser capaz de

pasar

este obstáculo, este umbral, antes de que pueda continuar. Esta es la

prueba que separa la "cascarilla" del "trigo" en la gente. No importa

qué tan inteligente, qué tan dotado, qué tan brillante sea un hombre,

si él no cambia su opinión acerca de él mismo, estará perdido para el

desarrollo interior, para el trabajo basado en el conocimiento de sí

mismo, para una evolución real. Permanecerá tal y como es toda su

vida.

 

 

La primera demanda, la primera condición, la primera prueba para el

que quiere trabajar sobre sí mismo, es cambiar su apreciación de él

mismo. Él no puede sólo imaginarlo, o simplemente creer o pensar

acerca de ello, sino "ver" en la actualidad cosas en él mismo que no

había visto antes, realmente verlas. Su opinión acerca de él mismo

nunca cambiará, mientras no vea dentro de él mismo. Y para poder ver,

tiene que aprender a ver, y esta es la primera iniciación del hombre

dentro del conocimiento de él mismo.

 

 

Antes que cualquier otra cosa, tiene que saber a qué

mirar. Y una vez que lo conozca, tendrá que hacer esfuerzos,

focalizar

su atención, y mirar constantemente, con tenacidad. Por mantener su

atención sobre eso, por no olvidarse acerca del mirar, quizás un día

podrá llegar a ver. Si él ve una vez, el puede ver otra vez, y si es

repetido, no podrá ignorar el ver. Este es el estado del mirar en

nuestras propias observaciones; es a partir de esto que el verdadero

deseo, el deseo de evolucionar, nacerá. De fríos nosotros llegaremos

a

ser calientes, vibrantes; seremos tocados profundamente por nuestra

propia realidad.

 

 

Hoy sólo tenemos la ilusión de lo que nosotros somos. Nos

sobrestimamos a nosotros mismos. No nos respetamos a nosotros mismos.

Para respetarme a mí mismo, tengo que reconocer en mí una parte que

es

superior a las otras partes, y hacia la cual mostraré respeto por la

actitud que tenga hacia ella. De esta manera yo me respetaré a mí

mismo. Y mis relaciones con los otros serán reguladas por el mismo

respeto.

 

 

Tenemos que comprender que todas las otras unidades de medida:

talentos, erudición, cultura, genio, son unidades cambiantes,

unidades

de detalle. La única y verdadera medida nunca cambia, es Objetiva, es

la única real, y es la medida de la visión interior. "Yo" veo, "Yo me

veo a mí mismo", y ustedes se habrán medido. Con una parte superior,

real, ustedes habrán medido una parte inferior, también real. Y esa

medida, definirá por sí misma los respectivos roles de cada parte, y

aparecerá en ustedes el respeto por ustedes mismos.

 

 

Pero ustedes verán que no es fácil. Y que no es una

ganga.

Uno tiene que pagar bastante. Para los malos pagadores, para los

perezosos, para los perdedores, no hay oportunidad alguna. Uno debe

pagar, pagar bastante, pagar inmediatamente y pagar por adelantado.

Pagar desde uno mismo, con esfuerzos sinceros, con entusiasmo, sin

expectativas. Lo más que ustedes voluntariamente paguen, sin

evasivas,

sin trampas, sin falsedades, lo más que ustedes recibirán.

 

 

A partir de ese momento, ustedes encontrarán su verdadera naturaleza.

Y verán todos los trucos, todas las deshonestidades que utilizan para

evitar pagar de contado. Porque ustedes tendrán que pagar con todas

sus teorías gratuitas, con todas las convicciones profundamente

enraizadas, con todos los prejuicios, con todas las conveniencias,

con

todos sus "yo quiero esto" y "yo no quiero aquello". Sin regateos,

honestamente, no con creencias. Traten de ver cuándo utilizan moneda

falsa.

 

 

Traten por un momento de aceptar la idea de que ustedes no son lo que

piensan que son, que se sobrestiman a ustedes mismos, y que por lo

tanto, se mienten a ustedes mismos. Que ustedes siempre se mienten a

ustedes mismos, a cada momento, a todo lo largo del día, durante la

totalidad de su vida. Que la mentira los regula hasta el extremo de

que ustedes no pueden controlarla nunca más. Ustedes son su víctima.

Ustedes mienten en todas partes. Sus relaciones con los otros,

mienten. La educación que ustedes están dando, sus hermosas

convicciones, mienten. Su erudición, miente. Sus teorías, su arte,

mienten. Su vida social, su vida familiar, todo miente. Y lo que

ustedes piensan de ustedes mismos, también miente. Pero ustedes no

detienen lo que están haciendo, ni lo que están diciendo, porque

ustedes creen en ustedes. Ustedes tienen que detenerse internamente y

observar. Observar sin prejuicios.

 

 

Y por mientras, acepten por un tiempo esta idea de la mentira. Y si

ustedes observan de esta manera, pagando por ustedes mismos, sin

autocompasión, por dar todas sus riquezas por un instante de

realidad,

quizás algún día, ustedes verán repentinamente algo en ustedes que no

habían visto con anterioridad. Verán a otro diferente de lo que

ustedes pensaban que eran. Verán que ustedes son dos. Uno que no es,

pero que toma el lugar y juega el rol del otro. Y el otro que es,

pero

que es débil y tan inconsistente, que con sólo ponerlo al frente

desaparece inmediatamente. Éste no puede soportar la mentira. La

menor

mentira lo mata. Éste no pelea, no resiste, es vencido por

adelantado.

 

 

Aprendan a mirarse hasta que ustedes hayan observado la diferencia

entre sus dos naturalezas, hasta que ustedes hayan visto la mentira,

el impostor en ustedes. Cuando ustedes lleguen a ver sus dos

naturalezas, ese día, en ustedes, la verdad habrá nacido

 

EL CUARTO CAMINO - P. D. OUSPENSKY

Antes de empezar a explicarles de modo general sobre qué trata este sistema, y de charlar

acerca de nuestros métodos, quiero grabar particularmente en sus mentes que las ideas y

principios más importantes del sistema no me pertenecen. Esto es principalmente lo que los

hace valiosos, porque, si me pertenecieran, serían como todas las otras teorías inventadas por

las mentes corrientes: sólo darían una visión subjetiva de las cosas.

Cuando comencé a escribir, en 1907, Un Nuevo Modelo del Universo, me formulé, como

muchas otras personas antes y desde entonces, que detrás de la superficie de la vida que

conocemos, hay algo mucho mayor y más importante. Y entonces me dije que hasta que

conozcamos más acerca de lo que hay detrás, todo nuestro conocimiento de la vida y de

nosotros es realmente desdeñable. Recuerdo una conversación de esa época cuando dije: "Si

fuera posible aceptar como probado que la consciencia (o, como la llamaría ahora, la

inteligencia) puede manifestarse aparte del cuerpo físico, podrían probarse muchas otras

cosas. Sólo eso no puede tomarse como probado". Comprendí que las manifestaciones de la

psicología supernormal, como la transferencia del pensamiento, la clarividencia, la posibilidad

de conocer el futuro, la retrovisión del pasado, etc., no habían sido probadas. De modo que

traté de hallar un método de estudio de estas cosas, y trabajé en esa línea durante varios años.

En ese sentido encontré algunas cosas interesantes, pero los resultados fueron muy fugaces; y

aunque varios experimentos tuvieron buen éxito, fue casi imposible repetirlos.

En el curso de estos experimentos, llegué a dos conclusiones: primera, que no conocemos

bastante acerca de 1a psicología ordinaria; no podemos estudiar psicología supernormal,

porque no conocemos psicología normal. En segundo término, arribé a la conclusión de que

existe cierto conocimiento real; que pueden existir escuelas que conocen exactamente lo que

queremos conocer, pero que, por alguna razón, están ocultas y este conocimiento está oculto.

De modo que empecé a buscar estas escuelas. Viajé por Europa, Egipto, India, Ceilán,

Turquía y el Cercano Oriente; pero realmente fue más tarde, cuando ya había concluido estos

viajes, que encontré en Rusia, durante la guerra, a un grupo de personas que estudiaban cierto

sistema originalmente proveniente de las escuelas orientales. Este sistema comenzaba con el

estudio de la psicología, exactamente como yo había comprendido que debía empezar.

La idea principal de este sistema era que no usamos siquiera una pequeña parte de nuestros

poderes y fuerzas. Por así decirlo, tenemos en nosotros una organización grandísima y

finísima, sólo que no sabemos cómo usarla. En este grupo empleaban ciertas metáforas

orientales, y me dijeron que tenemos en nosotros una casa grande, llena de bellos muebles,

con una biblioteca y muchas otras habitaciones, pero vivimos en el sótano y la cocina, y no

podemos salir de allí. Si la gente nos habla sobre lo que esta casa tiene escaleras arriba, no le

creemos, o nos burlamos de ella, o a eso lo llamamos superstición, o cuentos de hadas, ó

fábulas.

Esté sistema puede dividirse en estudio del mundo, sobre ciertos principios nuevos, y estudio

del hombre. El estudio del mundo y el estudio del hombre incluyen en sí una suerte de

lenguaje especial. Tratamos de usar palabras corrientes, las mismas palabras que empleamos

en la conversación ordinaria, pero les asignamos un significado levemente diferente y más

preciso.

El estudio del mundo, el estudio del universo, se basa en el estudio de algunas leyes

fundamentales que, en la ciencia, no son generalmente conocidas o reconocidas. Las dos leyes

principales son la Ley de los Tres y la Ley de los Siete, que se explicarán después. Incluido en

esto y necesario desde este punto de vista, es el principio de la escala, principio que no entra

en el estudio científico corriente, o entra muy poco.

El estudio del hombre está estrechamente conectado con la idea de la evolución del hombre,

pero ésta deberá entenderse de un modo levemente distinto del corriente. Por lo común, la

palabra evolución aplicase al hombre o a algo más que presuponga una especie de evolución

mecánica; quiero decir que ciertas cosas, por ciertas leyes conocidas o desconocidas, se

transforman en otras cosas, y estas otras cosas se transforman aún en otras cosas, y así

sucesivamente. Pero desde el punto de vista de este sistema, tal evolución no existe: no hablo

en general, sino específicamente del hombre. La evolución del hombre, si ocurre, sólo puede

ser el resultado del conocimiento y del esfuerzo; mientras el hombre sólo conozca lo que

puede conocer del modo corriente, para él no hay evolución ni la hubo jamás.

En este sistema, el estudio serio comienza con el estudio de la psicología, es decir, con el

estudio de uno mismo, porque la psicología no puede estudiarse, como ocurre con la

astronomía, fuera de uno mismo. El hombre tiene que estudiarse. Cuando me dijeron eso, de

inmediato advertí que no tenemos método alguno de estudio de nosotros mismos y ya

poseemos muchas ideas equivocadas acerca de nosotros. De modo que comprendí que

debemos librarnos de la ideas equivocadas acerca de nosotros y al mismo tiempo encontrar

los métodos para estudiarnos.

¿Tal vez comprenden qué difícil es definir lo que significa psicología? Hay tantos significados

atribuidos a las mismas palabras en los diferentes sistemas que es difícil tener una definición

general. De modo que empezamos definiendo a la psicología como el estudio de uno mismo.

Ustedes tienen que aprender ciertos métodos y principios y, de acuerdo con estos principios y

usando estos métodos, tratarán de verse desde un nuevo punto de vista.

Si empezamos a estudiarnos, con lo primero que tropezamos es con una palabra que usamos

más que cualquier otra, y esta palabra es "yo". Decimos "yo hago", "yo estoy sentado", "yo

siento", "yo gusto", "yo no gusto", etc. Esta es nuestra principal ilusión, pues el principal error

que cometemos acerca de nosotros mismos es considerarnos uno solo; siempre hablamos de

nosotros como "yo", y suponemos que nos referimos a la misma cosa todo el tiempo, cuando

en realidad estamos divididos en centenares de "yoes" diferentes. En un momento en que digo

"yo", habla una parte de mí, y en otro momento en que digo "yo", habla otro "yo" muy

distinto. No sabemos que no tenemos un solo "yo", sino muchos "yoes" diferentes, conectados

con nuestros sentimientos y deseos, y que no tenemos un "yo" controlador. Estos "yoes"

cambian todo el tiempo; uno suprime al otro; uno reemplaza al otro; y toda esta lucha

compone nuestra vida interior.

Los "yoes" que vemos en nosotros se dividen en varios grupos. Algunos de estos grupos son

legítimos, pertenecen a las divisiones correctas del hombre, y algunos de ellos son

absolutamente artificiales y creados por el conocimiento insuficiente y por ciertas ideas

imaginarias que el hombre tiene acerca de sí mismo.

Para empezar a estudiarse es necesario estudiar los métodos de observación de sí, pero eso, a

su vez, debe basarse en cierta comprensión de las divisiones de nuestras funciones. Nuestra

idea corriente de estas divisiones es muy equivocada. Conocemos la diferencia entre las

funciones intelectuales y emocionales. Por ejemplo, cuando discutimos cosas, pensamos sobre

ellas, las comparamos, inventamos explicaciones o hallamos explicaciones reales, todo esto es

trabajo intelectual; mientras que el amor, el odio, el recelo, etc., son emocionales. Pero muy a

menudo, cuando tratamos de observarnos, mezclamos incluso las funciones intelectuales y

emocionales; cuando realmente sentimos, a eso lo llamamos pensar, y cuando pensamos, a

eso lo llamamos sentir. Pero en el curso del estudio aprenderemos de qué modo aquéllos

difieren. Por ejemplo, hay una enorme diferencia en velocidad, pero después hablaremos más

sobre ello.

Luego, hay otras dos funciones que ningún sistema de psicología ordinaria divide ni entiende

del modo correcto: la función instintiva y la función motora. Lo instintivo se refiere al trabajo

interior del organismo: la digestión de la comida, el latido del corazón, la respiración: éstas

son funciones instintivas. A la función instintiva pertenecen también los sentidos ordinarios:

vista, oído, olfato, gusto, tacto, sensación de frío y calor, cosas como eso; y esto es todo,

realmente. De los movimientos externos, sólo los reflejos simples pertenecen a la función

instintiva, porque los reflejos más complicados pertenecen a la función motora. Es muy fácil

distinguir entre las funciones instintivas y motoras. No tenemos que aprender nada que

pertenezca a la función instintiva; nacemos con la capacidad de usar todas las funciones

instintivas. Por el otro lado, las funciones motoras, han de aprenderse en su totalidad: un niño

aprende a caminar, a escribir, etc. Hay una grandísima diferencia entre ambas funciones,

puesto que no hay nada inherente a las funciones motoras, y las funciones instintivas son

todas inherentes.

De modo que, al observarse, primero de todo es necesario dividir estas cuatro funciones y

clasificar de inmediato todo lo que observen, diciendo: "Esta es una función intelectual",

"Esta es una función emocional", etc.

Si practican esta observación durante algún tiempo, podrán notar algunas cosas extrañas. Por

ejemplo, descubrirán que lo realmente difícil de observar es que ustedes se olvidan de ello.

Empiezan observando, y sus emociones se conectan con algún género de pensamiento, y

olvidan observarse.

Además, luego de un tiempo, si continúan con este esfuerzo de observar, que es una nueva

función no utilizada del mismo modo en la vida corriente, ustedes advertirán otra cosa

interesante: que por lo general no se recuerdan. Si pudieran estar conscientes de sí todo el

tiempo, entonces podrían observar todo el tiempo, o en cualquier caso, tanto tiempo como

gusten. Pero, debido a que no pueden recordarse, no pueden concentrarse; y he aquí por qué

tendrán que admitir que no tienen voluntad. Si pudieran recordarse, tendrían voluntad y

podrían hacer lo que quisieran. Pero no pueden recordarse, no pueden, ser conscientes de sí,

de modo tal que no tienen voluntada A veces pueden tener voluntad por breve tiempo, pero

aquélla se convierte en otra cosa y la olvidan.

Esta es la situación, el estado del ser, el estado desde el cual tenemos que comenzar a

estudiarnos. Pero muy pronto, si ustedes continúan, llegarán a la conclusión de que casi desde

que empiezan a estudiarse, tienen que corregir en sí mismos ciertas cosas que no son

correctas, ordenar ciertas cosas que no están en sus sitios correctos. El sistema tiene una explicación

para esto.

Estamos hechos de tal modo que podemos vivir en cuatro estados de consciencia, pero, tales

como somos, usamos sólo dos: uno cuando estamos dormidos, y el otro cuando estamos lo

que llamamos "despiertos": es decir, en el estado actual, cuando podemos charlar, escuchar,

leer, escribir, etc. Pero éstos son sólo dos de los cuatro estados posibles. El tercer estado de

consciencia es muy extraño. Si la gente nos explica qué es el tercer estado de consciencia,

empezamos a pensar que lo tenemos. El tercer estado puede llamarse consciencia de sí, y la

mayoría de la gente, si se le pregunta, dice: "¡Somos ciertamente conscientes!" Requiérese

tiempo suficiente o esfuerzos de observación de si, repetidos y frecuentes, antes que realmente

reconozcamos el hecho de que no somos conscientes; que somos conscientes sólo

potencialmente. Si nos preguntan, decimos: "Si, lo soy", y por ese momento lo somos, pero en

el momento siguiente cesamos de recordar y no somos conscientes. De modo que, en el

proceso de observación de sí, comprendemos que no estamos en el tercer estado de consciencia,

que vivimos sólo en dos. Vivimos en estado de sueño o en estado de vigilia, lo cual,

en el sistema, llamase consciencia relativa. El cuarto estado, que se llama consciencia

objetiva, es inaccesible para nosotros porque sólo puede alcanzarse a través de la consciencia

de sí, es decir, primero convirtiéndose en consciente de uno mismo, de manera que mucho

después podemos disponernos a alcanzar el estado objetivo de la consciencia.

De modo que, al mismo tiempo que la observación de si, tratamos de ser conscientes de

nosotros reteniendo la sensación de "Yo estoy aquí", nada más. Y este es el hecho que se le

escapó, sin la mínima excepción, a toda la psicología occidental. Aunque muchas personas se

aproximaron muchísimo a él, no reconocieron la importancia de este hecho y no

comprendieron que el estado del hombre, como éste es, puede ser cambiado: que el hombre

puede recordarse, si lo intenta durante largo tiempo.

Esta no es una cuestión de un día o un mes. Es un estudio muy prolongado, y un estudio de

cómo suprimir obstáculos, porque no nos recordamos, no somos conscientes de nosotros,

debido a muchas funciones equivocadas de nuestra máquina, y todas estas funciones han de

corregirse y ajustarse. Cuando la mayoría de estas funciones es ajustada, estos períodos de

recuerdo de sí se tornarán cada vez más largos, y si llegan a ser lo suficientemente largos,

adquiriremos las dos nuevas funciones. Con la consciencia de sí, que es el tercer estado de

consciencia, adquirimos una función que se llama emocional superior, aunque igualmente es

intelectual, porque en este nivel no hay diferencia entre intelectual y emocional tal como

existe en el nivel corriente. Y cuando llegamos al estado de consciencia objetiva, adquirimos

otra función que se llama mental superior. Los fenómenos de lo que llamo psicología

supernomal pertenecen a estas dos funciones; y he aquí porqué, cuando realicé aquellos

experimentos hace veinticinco años, llegué a la conclusión de que el trabajo experimental es

imposible, porque no es una cuestión de experimentación sino de cambio del propio estado de

consciencia.

EL  CUARTO  CAMINO -  P. D.  OUSPENSKY.

EL HOMBRE DE CONOCIMIENTO -- CASTANEDA

El "hombre de conocimiento"
Según esta enseñanza, un hombre de conocimiento es aquella persona que "vive como se debe". Para esto debía tener un prolongado entrenamiento que se expresaba como un conjunto de principios. Estos comprendían todas las circunstancias no ordinarias pertinentes al conocimiento impartido y que debía ser realizado con un esfuerzo decidido e inclaudicable con el objeto de alcanzar el fin. Cambiar la idea del mundo era la clave, y para conseguirlo se debía "parar el diálogo interior". Todo era posible con el silencio. Para ello debía cambiarse el protagonismo de los ojos, para quitarles la carga, ya que desde que nacemos usamos los ojos para juzgar el mundo. Un guerrero escucha el mundo, escucha los sonidos del mundo, pero esto debe hacerse armoniosamente y con gran paciencia, entonces el mundo, deja de ser así o asá.

El maestro decidía a quien impartiría la instrucción, debía percibir en el candidato una "intención rígida", porque tenía que mantener con voluntad la ejecución de todos los procedimientos que se le impartieran. No obstante la decisión final para aceptar un aprendiz, sólo la conocía el chamán y se hallaba en un poder impersonal, fuera del ámbito de su voluntad.

Don Juan llamaba "escogido" a quien hubiera cumplido con ese requisito y era un hombre considerado ya con un mínimo de poder. No bastaba el poder de la primera decisión u otro poder similar. Se debía seguir tomando decisiones, mediante augurios, si el escogido podía continuar o había sido derrotado. Esto podía ocurrir en cualquier punto de la enseñanza. Cualquier circunstancia peculiar se consideraba un augurio.

Todos los actos en el contexto del conocimiento, tenían la cualidad de ser inflexibles y predeterminados, por eso era tan necesaria la intención rígida.

La “frugalidad” era necesaria porque los actos obligatorios eran instancias que estaban fuera de los límites de la vida y el hombre tenía que hacer un esfuerzo extraordinario para poder realizarlos.

La “rectitud de juicio” era necesaria para evaluar las circunstancias en torno a cualquier necesidad de actuar de esta manera.

La guía para la evaluación estaba constituida por todas las partes de la enseñanza que estuvieran a disposición de uno, en un momento dado en que cualquier acto debiera realizarse. A más aprendizaje más cambio de la guía. Estaba implícito, no obstante, que cualquier acto obligatorio, era el más adecuado a la circunstancia. Había por lo tanto falta de libertad para innovar.

La “claridad de mente” se refería a un sentido de dirección porque, al estar todos los actos predeterminados, la orientación de uno dentro del conocimiento que se impartía, también estaba prefijada. La libertad de buscar una dirección se refería a la posibilidad de elegir entre diferentes caminos de acción, igualmente efectivos y practicables. El criterio para la elección se basaba en la preferencia propia. No se consideraba como oposición para la libertad de innovar. Necesitaba claridad de mente para hermanar sus propias razones específicas para actuar y el propósito específico de cada acción. El conocimiento del propósito específico de cada acción era la guía usada para juzgar la circunstancia para actuar.

La claridad de mente tenía la capacidad de dar poder y transformar al guerrero en alguien cruel. Es por eso que el poder se consideraba un acérrimo enemigo, porque lo inutilizaba para adquirir conocimiento y progresar.

Don Juan insistía en que para lograr ser un hombre de conocimiento, se necesitaba de un esfuerzo dramático con el objeto de obtener eficacia para afrontar el desafío. Al realizar un esfuerzo, él expresaba un profundo estado de fe y no una manifestación histriónica. Los actos que efectuaba parecían definitivos. Así, durante el curso del aprendizaje, la muerte era una posibilidad real, debido a la naturaleza inherentemente peligrosa de los elementos que se debían manejar. El esfuerzo no sólo debía ser eficaz, dramático y conveniente, sino que debía alejar toda posibilidad de aniquilamiento.

Tenía que ser un "guerrero", porque debía mantener una autodisciplina y un profundo respeto por todo lo relacionado con su conocimiento. Esto significaba haber evaluado sus propios recursos insignificantes al encarar lo Desconocido, en donde él se incluía. Frente al miedo tenía que continuar el curso de las acciones, debía primero enfrentarlo para después derrotarlo. Un guerrero debía buscar la imparcialidad en sus propios ojos, a eso lo llamaba humildad. Lo importante para un guerrero era llegar a la profundidad de sí mismo.

Un hombre de conocimiento, debía estar "bien despierto", para tener acceso a dos aspectos relacionados y obligados de la consciencia. La "consciencia de intención" era conocer los factores implícitos en la relación entre el propósito específico de cualquier acto obligatorio y el propósito de él mismo al actuar. La "consciencia de flujo esperado", se refería a la certeza de lo que era capaz de percibir en todo momento. 
Así podría advertir los cambios más sutiles. Esta consciencia de los cambios significaba el reconocimiento e interpretación de los augurios u otros hechos relacionados con lo no ordinario.

Un guerrero estaba obligado a "confiar en sí mismo", es decir, tener la seguridad de que el propósito específico del acto que eligió realizar, era el único camino plausible. La confianza en sí mismo, era uno de los aspectos importantes porque daba la capacidad de reclamar el poder y porque ningún acto ofensivo de los demás podría perjudicarlo, si estaba con el ánimo correcto.

Llegar a ser un hombre de conocimiento implicaba un "proceso incesante" porque el hecho de realizar los actos impartidos no significaba necesariamente que se convertirían en tal. Nunca se tenía la certeza que el resultado fuera lo deseado. Esto significaba que se debía "renovar la empresa" que se había propuesto porque uno de sus objetivos era ganar y conservar el dominio de sí. Aún así, se sabía que igual se sucumbiría al final debido a la "vejez o la impermanencia". Por eso mismo este camino "debía seguirse con el corazón", para llegar a comprender que pese a la impermanencia, uno debía ser capaz de hallar satisfacción y cumplimiento personal en el acto de escoger la alternativa más tratable e identificarse con ella.

La vida es real cuando yo soy.
Gurdjieff

AFORISMOS DE GURDIEFF

VI

LOS AFORISMOS

inscritos usando una escritura especial en el toldo del "Study House" en el Prieuré

1. Gusten de lo que "ello" no gusta,

2. El más alto logro para el hombre es el ser capaz de hacer.

3. Cuanto peores las condiciones de vida, mejores los frutos del trabajo, siempre que se

recuerde el trabajo.

4. Recuérdese de sí mismo, siempre y en todas partes.

5. Recuérdese que usted ha venido acá habiendo ya comprendido la necesidad de lucha contra

sí mismo: únicamente contra sí mismo. Por lo tanto, agradezca a quienquiera le dé la

oportunidad.

6. Aquí sólo podemos dirigir y crear condiciones, mas no ayudar.

7. Sepan que esta casa sólo puede ser útil a los que han reconocido su nulidad y creen en la

posibilidad de cambiar.

8. Saber que está mal hecho y sin embargo hacerlo, es cometer un pecado difícil de reparar.

9. El mejor medio para ser feliz en esta vida es la capacidad de considerar externamente

siempre, interiormente nunca.

10. No amen el arte con sus sentimientos.

11. Un verdadero signo del hombre bueno es que ama a su padre y a su madre.

12. Juzgue a los otros como a sí mismo y rara vez se equivocará.

13. Ayude sólo al que no es ocioso.

14. Respete todas las religiones.

15. Yo amo a quien ama trabajar.

16. Sólo podemos esforzamos por llegar a ser capaces de ser cristianos.

17. No juzgue a un hombre por los cuentos de otros.

18. Tenga en cuenta lo que la gente piensa de usted y no lo que dice.

19. Tome la comprensión del Oriente y el conocimiento del Occidente, luego busque.

20. Sólo quien puede cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.

21. Sólo tiene sentido el sufrimiento consciente.

22. Es mejor ser temporalmente un egoísta que nunca ser justo.

23. Primero practique el amar a los animales, son más sensibles.

24. Al enseñar a otros, usted mismo aprenderá.

25. Recuerde que aquí no se trabaja por trabajar, sino sólo como un medio.

26. Sólo puede ser justo quien es capaz de ponerse en el lugar de otros.

27. Si por naturaleza no tiene usted una mente crítica, su presencia aquí es inútil.

28. Quien se haya liberado de la enfermedad del "mañana" tiene la posibilidad de obtener lo

que aquí vino a buscar.

29. Feliz el que tiene una alma, feliz quien no la tiene, pero dolor y pena para el que sólo la

tiene en embrión,

30. El descanso no depende de la cantidad sino de la calidad del sueño.

31. Duerma poco sin compunción.

32. La energía gastada en un trabajo interior activo se transforma al instante en una nueva

reserva; la gastada en trabajo pasivo se pierde para siempre.

33. Uno de los mejores medios para despertar el deseo de trabajar sobre sí mismo es el darse

cuenta que usted puede morir en cualquier momento. Pero primero debe aprender cómo

tenerlo presente.

34. El amor consciente evoca lo mismo en respuesta. El amor emocional provoca lo opuesto.

El amor físico depende del tipo y de la polaridad.

35. La fe consciente es libertad. La fe emocional es esclavitud. La fe mecánica es estupidez.

36. La esperanza, cuando audaz, es fuerza. La esperanza, con duda, es cobardía. La esperanza,

con miedo, es debilidad.

37. Al hombre le es dado un número definido de experiencias;

al economizarlas, prolonga su vida.

38. Aquí no hay rusos ni ingleses, judíos ni cristianos; no hay sino personas que persiguen una

misma meta: devenir capaces de ser.

PERSPECTIVAS  DESDE  EL  MUNDO  REAL

G.I.GURDIEFF